Ambiciones de todo tipo han bastardeado la Historia, fuere por intereses económicos, políticos o religiosos. Se entiende por bastardear hacer las cosas peor de lo que corresponde por su orígen o naturaleza, es decir: degenerar, falsear o falsificar, hacer perder a una cosa su pureza o autenticidad. El romano Marco Tulio (Cicerone) escribió en "De Oratore": "La Historia es testimonio de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida, anuncio de la antiguedad".
El lector de Historia ha de ser sagaz, percibidor de la verdadera naturaleza de las cosas y lo que hay ocultado en ellas. Ha de ser agudo y perspicaz. No debería confiarse a la primera y única opinión sobre un hecho, por muy ilustre o prestigioso que fuere, sino comprobar siempre en otras fuentes sobre el mismo tema.
Por principio, la misión del historiador, investigador o estudioso es investiar y analizar los datos, fuentes. Averiguar la realidad de los hechos. No ha de ser simplemente un divulgaor de narraciones tal vez equivocadas, convirtiéndose en propagador de los mismos errores o falsedades.
Orros factores a tener en cuenta en el estudio de la Historia son los 'ninguneos' y 'eufemismos' que se producen en las narraciones, según la formación e interés de algunos investigadores e historiadores. Los hechos son unos per las interpretciones pueden ser diversas.
Ningunear es omitir o ocultar algun hecho referente a unao varias personas, para menospreciarlas o ignorarlas. ¡Cuantas veces se detectan en la lecturas, identificándose la intención del propio autor! También ocurre la utilización de eufemismos, expresión con que se sustituye otra que se considera proscrita por no favorecer o ir en contra de unos intereses ocultos.
Para el lector de Historia es interesante e instructivo detectar y averiguar las indicadas deficiencias en autores.Se encuentra a faltar en las revistas de Historia una especial atención a esta divulgación crítica y de denuncia de equivocaciones y errores, evitando así su propagación, y se prestaría un excelente servicio a los amantes de la Historia.
ERNEST VALLHONRAT I LLURBA |