Las autoridades e instituciones culturales de Tarragona trabajan afanosamente para conseguir que esta ciudad sea proclamada Ciudad Cultural Europea para el año 2016. Los méritos son más que notables, no solamente por su patrimonio romano, ya reconocido por la UNESCO, sino también por su relevante y ejemplar historia que ya ha merrecido muchas adhesiones de ciudades, pueblos e instituciones de toda Cataluña para que le sea otorgado el mencionado y merecido título. En la prensa apareció la noticia de que hasta este momento, son más de 200 los municipios catalanes que se suman a esta solicitud, lo que significa más del 55% del total de la población.
Veintitrés son los siglos conocidos de historia que tiene la ciudad de Tarragona, incluídos los siete primeros de la época romana (III a.C.a IV d.C.), cristianizada por San Pablo en el siglo I con la difusión de los hechos de su fiel y ejemplar discípula Tecla. Menos conocidos son los diez siglos de su Historia Medieval, ocho en la Alta Edad Media (siglos V a XIII) y los dos siguientes de la Baja Edad Media (siglos XIV y XV).
En el siglo V finalizó la ocupación visigoda de Hispania. El año 573, en el siguiente siglo, Leovigildo fue proclamado rey en el último periodo visigodo; su hijo, el príncipe Hermenegildo, abrazó el catolicismo, por lo que se enemistó con su padre, quien ciego de ira le envió a la cárcel de Valencia y de allí a la de Tarragona, donde murió decapitado el día de Pascua del año 585.
En el siglo VII, entre los años 610 y 612 d.C. se acuñaron en Tarragona una crecida cantidad de monedas de oro.
Con la derrota de los visigodos por los árabes en el siglo VIII, se produce la despoblación y desrucción de la ciudad.
Hacia el 950, el cronista Khaldan califica al conde Borrell de príncipe de Barcelona y Tarragona, y el papa Juan XIII en el 971 comunica a los obispos franceses la concesión de los honores de la Iglesia metropolitana tarraconense al obispo y a la Iglesia de Vic. Consta que Tarragona estaba cautiva de los sarracenos.
En el siglo XII cuando Ramón Berenguer I el Viejo presenta su proyecto de repoblación de Tarragona, y en 1129 Ramón Bordet o de Aguiló recibe el encargo de Olaguer, obispo de Barcelona y nuevo arzobispo de Tarragona, sede metropolitana, de repoblarla ciudad y también la comarca natural e histórica del Campo de Tarragona. A cambio, el guerero normando recibía en feudo, con el título de Príncipe, este territorio. Justamente cien años después tiene lugar una de las más importanes páginas de la historia de Tarragona, como es el encuentro en esta ciudad del rey Jaime I de Aragón con el rico mercader naviero tarraconense Pere Martell, quien le asesoró como llevar con éxito la conquista de Mallorca, que se efectuó desde las auas de Tarragona, Cambrils y Salou, principalmente. En la conquista de Valencia, el rey nombre a Pre Martell su inendente.
Los dos siglos de la Baja Edad Media no son menos importantes. En el siglo XIV tuvieron lugar diversos pero no menos pero no menos inconexos eventos. El rey Jaime II, el Justo, envió ocho emisarios tarraconenses al rey Ossimo de Armenia, en el Asia Menor, de quien recibieron la reliquia del dedo pulgar de Santa Tecla, que aquel rey había mandado incrustar en un brazo de plata dorado. El 18 de mayo de 1323 fue recibido dicho brazo con gran solemnidad y veneración por el rey Jaime II, acompañado de s hijo Alfonso, así como el arzobispo Jimeno de Luna y otras dignidades, además de todo el pueblo de Tarragona y muchos habitantes de su comarca.
Solamente un mes después de la llegada triunfal de la reliquia de Santa Tecla a Tarragona, en junio de aquel mismo año el rey de Aragón fijaba la gran expedición para la conquista de la isla de Cerdeña.
Las naves salieron de Tarragona y las huestes estaban formadas especialmente por gentees del Campo de Tarragona y de la colindante comarca del Penedés, consiguiendo arrebatar a los genoveses el punto estratégico más imporante para el plan de expansión de la Corona de Aragón en el Mediterráneo. De 1326 a 1334 fue arzobispo de Tarragona Juan de Ara´gón, hijo del rey Jaime II. n 1331 este arzobispo consagró bajo la advocación de Santa Tecla la recién terminada Catedral romano-gótica.
En el siglo XV, último de la Baja Edad Media, fue arzobispo de Tarragona el aragonés Pedro de Urrea, que ocupó la silla metropolitana y primada durante cuarenta y cinco años, desde 1444 a 1489, año de su muete.
El papa Borja Calixto III (1455-1458)nombró al arzobispo Urrea capitán general de la armada pontificia. Durante la estancia en Tarragona de la familia de Juan II de Aragón (1462-1468), época de la guerra civil catalana, Pedro de Urrea fue el brazo derecho del rey y tutor de su hijo Fernando, que desde los diez años de edad hasta los dieciseis vivió con su familia en el Palacio de la Camarería de la Catedral de Tarragona, la actual Casa Balsells que está adosada al lado izqierdo de la fachada del templo. Enfrente, en la misma plaza llamada "el Pla de la Seu", se encontraba el palacio del Patriarca, título y residencia del arzobispo de Tarragona (este edificio fue destruido por las tropas invasoras francesas,en 1815).
En el Palacio de la Camarería de la catedral de Tarragona falleció el 13 dse febrero de 1468 la reina Juana Enríquez, hija del Almirante de Castilla y madre del futuro rey Fernando el Católico.
ERNEST VALLHONRAT I LLURBA
(Publicado en "Diari de Tarragona", el lunes, 23 de abril de 2007). |