En los primeros días de la Cuaresma de 1561 recalaron en cala Morisca cinco galeotas moras que destruyeron y quemaron las barcas y aparejos de los pescadores de Salou y saquearon quince embarcaciones. El tres de mayo llegaron diez galeotas a Salou que permanecieron diez días. Se dedicaron tranquilamente a la reparación de sus embarcaciones con la misma tranquilidad que si se encontraran en un pequeño puerto africano. Seis días después recaló una nueva galeota con la intención exclusiva de saquear el molino harinero de Tarragona.
Un año después, Drago, el pirata sardo desembarca con 22 embarcaciones cerca de Barenys, en Salou, con centenares de hombres qe destruyeron la iglesia, penetrando tierra adentro hacia Mas Calvó en la confuencia de los municipios de Vilaseca y Reus. Parece ser que durante un par de años efectuaron razias y rampiñas en los pueblos del Campo de Tarragona, sobre los cuales Eufamià Fort Cogul, escribe:
“El día de Corpus de 1562 llegaron de noche a las calas de Salou tres galeotas de moros que desembarcaron en la de Crancs y se llevaron cautiva a la dueña de un mas de Pineda y algunos mozos. También de noche, por mayo de 1563 recaló en Salou, escondiéndose en la cala Morisca, una galeota que permaneció allí hasta el día siguiente al mediodía (...) desembarcando a los hombres que se esparcieron por el territorio, aprisionando una cincuentena de personas, entre ellas dos de Constantí, por el rescate de las cuales pidieron más de mil ducados” (moneda de oro de alta ley).
La historiadora Núria Sales en su tomo IV de la Historia de Catalunya, dirigida por Pierre Villar, cuando se refiere a la guerra del Rosellón (1596-1599), dice que se produjeron nuevas invasiones francesas del Rosellón catalán (con participación de tropas corsas de Alfonso de Ornano), del Valle de Arán y el Valle de Ferrera, la Cerdaña y el Pallars, veguerías y condados se movilizaron según sus respectivas “reculletes” (previlegio que disponían algunas poblaciones fortificadas y castillos catalanes según el cual, en caso de amenaza bélica, podían reclutar los pobladores del territorio circundante), y en el orden de prelación determinada por éstas. Araneses y paralleses, rechazadas las incursiones, contraatcaron en julio de 1598 (más de quince días después de formalizadas las treguas entre el rey de Francia y el de España) se internaron por Coserans o Comenge “y allí mataron y degollaron muchísimos franceses y los demás (según entendían) herejes que fueron más de seis cientos y se llevaron mucho ganado”.
Tres meses antes, los araneses aún escribían patéticas cartas al procurador y consejo del Valle de Bohí:
“En recibir esta carta nos han de hacer el favor de acudir con toda la diligencia posible tocando alarma general y venir los que puedan por el puerto de Caldas no esperando el uno a otro (...) porqué tenemos el enemigo en casa y según dicen son nueve mil con cuatrocientos corazas y vienen por el puerto de Salou por dnde entraron la otra vez. Por amor de Dios, sí alguna vez habéis de ayudar, ahora es la hora...”
El puerto de Salou en el siglo XVI no sólo fue el camino de la mar para el pueblo del Campo de Tarragona, sino también para las “tierras de poniente” y el Pirineo.
ERNEST VALLHONRAT I LLURBA
www.VidaDeLaMemoria.com
(Publicado en "El Faro de Salou", 23/4/2003) |