Las primeras fuentes escritas sobre Salou o Salauris vimos que son las del escrito romano Avieno (s. IV) en su "Obra Maritima", basada en un texto griego de entre 530 y 500 años a.C. Se trata de una descripción geográfica del litoral mediterráneo de Iberia o Hispania, desde Gibraltar a Marsella. Pero las referencias arqueológicas de Salou son muchísimo más antíguas.
La industria de cantos de piedra trabajada aparecidos en el yacimiento del cabo de Salou, ofrecen un utillaje del tipo "pobble culture", relativamente parecidos a una industria del antíguo Montgrí gerundense, aunque, en general, los útiles son algo más pequeños, parecidos, pero, a aquellos. Durante muchos años sus descubridores creyeron que se trataba de industrias cuaternarias del Paleolítico mediano. En el tomo I de la "Historia de Cataluna", dirigida por Pierre Villar, Joan Maluquer escribe, que en 1973 el paleontólogo reusense Salvador Vilaseca, bautizó esta industria con el nombre de "salouense", que considera parecdida a la industria llanguadocciana y que clasifica como neolítica.
Esta clasificación la documenta Vilaseca por el encuentro conjunto de hachas pulidas y repicadas, e incluso publica un fondo de cabaña, en el cual junto con estas industrias aparece la cerámica lisa, decorada con finos cordones aplicados sobre la superficie.
Si esta asociación de utillajes es cierta tenemos en el cabo de Salou un caso parecido, pero exactamente inverso, a lo pasado con la industria de Montgrí. Esta que se había considerado en un prncipio del Holoceno, o época más reciente del periodo cuaternarioi, ahora se supone paleolítica inferior y, en cambio, el material de Salou, de paleolítico ha pasado a considerarse neolítico, o sea del Holoceno.
ERNEST VALLHONRAT I LLURBA
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(Publicado en "El Faro de Salou", 23/5/2003). |